Mientras el concreto sigue avanzando, hay quienes decidieron hacer exactamente lo contrario: detenerse, observar el entorno, aprender de los errores, y proponer algo radicalmente distinto.
Las casas que vemos hoy,
aunque cómodas y funcionales,
rara vez consideran
la relación con el entorno
ni el aprovechamiento responsable
de los recursos naturales.